El lobby mediático II – El CPP y la SIP: los gatos de despenseros

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Luis Valdez Villacorta ha sido reiteradamente acusado por la prensa como responsable de un crimen que no ha cometido: el asesinato del comentarista radial pucallpino Alberto Rivera Fernández.

Apetitos de la prensa

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La imputación se basa en que antes de ser victimado, Rivera lo señaló indirecta e implícitamente como responsable de “cualquier cosa que le pudiera pasar”. El homicidio, además, enfrentó una serie de coyunturas inusuales, como que se ventile el mismo caso en dos procesos diferentes en dos salas diferentes, con dos grupos de inculpados diferentes. Es decir, se ha procesando a dos grupos de personas por el mismo caso, con la diferencia de que en uno de ellos están quiénes han confesado ser sus autores, mientras que en el otro figura Valdez Villacorta inculpado por un poderoso sector de la prensa [1].

Por lo tanto, este es el caso de un ciudadano individual, frente a un grupo de empresas periodísticas, que mediante una campaña ya lo han juzgado y sentenciado frente a la opinión pública.

¿De quiénes estamos hablando?, ¿cuál es el poder de estas instituciones? Pues el supuestamente importante Consejo de la Prensa Peruana, es más o menos un club de amigos compuesto por algunos medios de algunos grupos editoriales como Epensa (Correo, Ojo, Ajá, El Bocón), La República (La República, El Popular, Líbero), El Comercio (El Comercio), La Industria (La Industria –Trujillo, Chiclayo y Chimbote-, Satélite), Caretas y Canal N, además de un racimo de medios menores y casi sin circulación.

Lo importante de este cartel de medios es que se ha constituido en un ente suprajudicial que vigila y presiona al Poder Judicial para que no deje de ponerle la puntería a Luis Valdez Villacorta. Por ejemplo, el CPP organizó el 7 de febrero de 2006 una misión de 13 de sus miembros para asistir a la lectura de la sentencia por el asesinato de Rivera Fernandez (Link). Pero si bien, esta fue una comisión local, no ha sido la única ni la más nutrida. Unos meses antes, el 19 de septiembre de 2005, se realizó a Pucallpa una misión conjunta de la Sociedad Interamericana de Prensa y el Consejo de la Prensa Peruana. Durante esa visita Link, el grupo se reunió con jueces, fiscales, ministros, jefes policiales y autoridades políticas, buscando ejercer presión. Ello es consistente con la presión ejercida sobre la doctora Nelly Calderón, entonces Fiscal de la Nación (15-7-04) y con Hugo Sivina, entonces Presidente del Poder Judicial (16-7-04).

Pero esa no ha sido la única presión del CPP. También ha publicado no menos de  cinco comunicados (1 de diciembre de 2006, 16 de febrero de 2006, 7 de julio del 2004, 25 de noviembre del 2005,22 de abril del 2004) y no menos de once comunicados en los cuales se erige como si fuese la autoridad encargada de presionar y velar por la rectitud del proceso: mientras que en algunas fechas rechazan, en otras alientan las decisiones del Poder Judicial y la Fiscalía de la Nación, dependiendo de sus intereses. ). ¿Son las autoridades judiciales inmunes e impertérritas frente a la presión que pueda ejercer no uno, sino un conjunto de periodistas coordinados? La propia nota de prensa oficial (Link) de una de esas misiones, así lo declara: “Con el objetivo de poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas en Lima y Pucallpa, representantes de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y del Consejo de la Prensa Peruana se reunieron con autoridades y periodistas los días 19 y 20 de setiembre (de 2004)”.

Una mención aparte merece el hecho de que la prensa de atribuye el hecho que las autoridades se activen para detener a sospechosos y que éstos sean procesados: Link.

Pero todo este despliegue (Link) no hubiese sido posible sin el generoso e interesado apoyo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que es el club que reúne a los dueños de algunos de los principales medios de comunicación a nivel continental, a quienes –como dijo David Brooks, periodista y corresponsal en los Estados Unidos de América del periódico mexicano “La Jornada”, “no les interesa mucho hablar de otra realidad, sino de la supuesta realidad que a ellos les resulta beneficiosa”.  “A fin de cuentas está defendiendo unos intereses de los cuales se han beneficiado desde siempre y que de alguna forma legitimó que existan las perversiones que existen en el ejercicio del periodismo en la actualidad”, ha señalado este destacado reportero (Link). Para más información bastaría colocar en un buscador de internet las claves SIP+dueños (por ejemplo Link). Pero como internet aguanta todo, hay que ir un poco más atrás: ¿Quién financia a la SIP y a esta campaña en contra de la “Impunidad” que se la ha emprendido contra Luis Valdez (Link)? No es difícil saberlo: la Knight Foundation.

[1] Este es el proceso No. 2005-01775, donde estuvieron comprendidos como autor material Lito Fasabi Pizango (a) “Chino Lito” y también Alex Panduro Ventura (a) “Trolón”, como el que contrató a Lito Fasabi.

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