UDR: ¿Como así señor Godoy soy yo un criminal?
JAG: ¡Silencio! lo digo yo y por eso merece que a Ud. lo tiremos desde el 3er piso.
La Constitución Política del Perú consagra en su artículo segundo de una forma ambiciosa e inocente el derecho de toda persona: “Al honor y a la buena reputación, a la intimidad personal y familiar así como a la voz y a la imagen propias. Toda persona afectada por afirmaciones inexactas o agraviada en cualquier medio de comunicación social tiene derecho a que éste se rectifique en forma gratuita, inmediata y proporcional, sin perjuicio de las responsabilidades de ley”.
Nunca pudo ser más directo Ollanta Humala cuando en la inauguración de la 67º Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) puso las cosas claras a todos los medios de prensa locales e internacionales. En el Perú, se respeta la Libertad de Expresión y se protege la integridad de aquellos que pretenden informar al pueblo sobre lo que pasa en el país y en el mundo.
Hace tres años la arbitraria y teledirigida Policía Nacional encabezada por el probísimo General Miguel Hidalgo decidió montar un operativo estelar con rasgos de “coboyada” para atrapar a un empresario inocente: Luis Valdez Villacorta.
El Consejo de la Prensa Peruana, la SIP y sus más poderosos miembros manipuladores de influencias no pueden negar ni disfrazar la veracidad de este documento audiovisual en el cual Alberto Rivera hace despliegue de su verdadera personalidad.
El juicio más mediático de la historia peruana comenzó hace pocos días. Curiosamente, en la misma semana el Poder Judicial programó el inicio del juicio Luis Valdez Villacorta.