Ni locos, ni desbocados, no fue un millón; fueron más de seis… Buena parte de la prensa local se ha desgarrado las vestiduras hace unos días cuando César Nakazaki señaló que había un conjunto de medios que recibían dinero de una organización internacional, para perseguir a Valdez. Y el cartel mediático arremetió contra el abogado, dando a entender que se trataba de afirmaciones antojadizas y sin sustento.

¿Se puede confiar en una persona que no duda en engañar a su propia familia?; ¿Se puede confiar en una persona que no duda en engañar a la institución que lo ha albergado durante 37 años?

Aunque suene espantoso, hay muchos intereses detrás de la muerte de Alberto Rivera Fernández: basta ver quiénes se han beneficiado con la muerte del comentarista radial, y a quiénes se ha perjudicado implicándolos en ese execrable crimen.

¿Quién y cómo se impulsa esta campaña a favor de la “libertad de prensa”?
Luis Valdez Villacorta ha sido reiteradamente acusado por la prensa como responsable de un crimen que no ha cometido: el asesinato del comentarista radial pucallpino Alberto Rivera Fernández.

Lejos parece haber quedado el pensamiento aquel en el que John S. Knight resumió su filosofía: “busca la verdad e imprímela”. Ahora podría ser algo así como “busca algo que parezca verdad y divúlgalo”. ¿Qué pasó que en el camino, la verdad quedó de lado? No lo sabemos a ciencia cierta, pero lo que sí sabemos es que la Fundación John S. y James L. Knight, ha aportado un total de$7.7 millones para solventar los gastos de la campaña contra la impunidad, dentro de la cual se ha insertado la campaña para crucificar a Valdez y, de paso, ver si se logra dar con los culpables de la muerte de Rivera Fernández.

Gracias a los aportes de la SIP, los grandes diarios peruanos (no los regionales, ni los medios locales de la amazonía) se han beneficiado publicando casi un centenar de enormes avisos y comunicados, entre los meses de octubre de 2005 y enero del 2007, por lo menos.