La vulneración de los derechos básicos de Luis Valdez Villacorta
Luis Valdez Villacorta es uno de esos procesados a los que nunca se les probó nada, pero que ya ha sido condenado a priori por la fuerza de la opinión pública, por un mega operativo policial con aires de golpe de Estado (los derrapes y volantines de la Dirandro armados hasta los dientes tuvieron un resultado poco espectacular para tamaña producción: la captura de un anciano enfermo y desarmado en su oficina de alcalde, leyendo el periódico como todos los días, enterándose que en Lima el gabinete Del Castillo se hundía en la marea petrolera mientras se activaba el show carcelario de Magaly Medina. Cuando tocaron la puerta con el fusil pensó: “el siguiente soy yo”, e inmediatamente le arrancharon el teléfono cuando intentaba comunicarse con su abogado) y, decíamos, que ha sido condenado también por un periodismo de investigación que en veinte años de persecución sigue hablando en condicional protegiendo a sus auspiciadores y prefiriendo difundir con ventilador al mundo un “sin confirmar” como primicia.















